Fernando Leal — Cátedras

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domingo, 25 de enero de 2009

Antecedentes

La filosofía de la ciencia que hacen los científicos, o los filósofos que están cerca de los científicos, es mucho más rica, interesante y fecunda que la que hacen los filósofos alejados de las prácticas científicas. Sin embargo, aquélla ocupa un lugar menos visible y profesionalmente prestigioso que ésta: las revistas de filosofía de la ciencia o materias afines (lógica, filosofía analítica, filosofía del lenguaje, filosofía de la mente) contienen muy pocos materiales del primer tipo, mientras que la inmensa mayoría pertenecen al segundo. La filosofía de la ciencia hecha por científicos se encuentra sea en los propios textos científicos (a veces esparcida y mezclada con consideraciones no filosóficas), por lo que a veces pasa desapercibida, sea en textos de carácter filosófico escritos especialmente con ese fin. Por dar dos ejemplos decimonónicos, el Origen de las especies de Charles Darwin contiene muchas ideas filosóficas sin solución de continuidad con las propiamente biológicas, mientras que la Introducción al estudio de la medicina experimental de Claude Bernard fue claramente concebida como un tratado de filosofía de la ciencia. Los filósofos que están cercanos a alguna ciencia no proceden de manera muy distinta (para seguir con el siglo XIX baste mencionar las obras de Whewell o Peirce).

Este curso se apoya firmemente en, y pretende ser parte de, la filosofía de la ciencia del primer tipo mencionado, la hecha con perspectiva científica por científicos filosofantes o filósofos que tienen experiencia y contacto directos con la investigación científica. Por esa razón, el curso hará referencia muy ocasional y parca a los más famosos filósofos profesionales de la ciencia y a las publicaciones de ellos o sobre ellos. Hay muchas razones para proceder así, pero la principal es que busco definir en este curso algo así como el común denominador de la filosofía de la ciencia: alejarme lo más posible de las múltiples controversias y las numerosas distinciones escolásticas que ha generado la industria establecida, a fin de concentrarme en esas perlas de autorreflexión y descripción que podemos considerar como adquiridas.

La buena noticia es que tales perlas son de una sencillez apabullante y de muy fácil comprensión. Con ello no digo ni quiero decir que su formulación no hubiese requerido en su momento de gran talento analítico y sobre todo de muchos conocimientos internos sobre la marcha de la ciencia; requirió ambos y es impensable que hubiera ocurrido de otra manera. Digo solamente y quiero decir que, como hubiese dicho Bacon, hoy día cualquiera puede entender esos puntos elementales y sobre esa base entender en qué consiste la ciencia y la investigación científica, poder reconocer un buen proyecto de investigación cuando lo ve, o incluso producir y mejorar uno propio. Hay, por otro lado, varios problemas con este carácter sencillo y elemental de las proposiciones que pretendo exponer, ilustrar y discutir: dicho carácter puede muy bien (a) dificultar su comprensión a mentes mal acostumbradas a pensar con claridad, (b) despertar suspicacias mal dirigidas u orientadas, (c) crear la sensación de que se entienden cuando aún no se han entendido y provocar objeciones sobre la base de malos entendidos, o bien (d) aburrimiento y demanda de una dieta más compleja y abigarrada como la que se acostumbra, sea en las discusiones interminables y sutilísimas de la filosofía analítica profesional, sea en las inevitables elucubraciones postmodernas que están tan a la moda.

Las cuestiones que se suscitan en torno a la ciencia son múltiples: éticas, estéticas, metafísicas, ontológicas, psicológicas, lógicas, epistemológicas, metodológicas, históricas, filológicas, biológicas, sociológicas, antropológicas, económicas. Si bien el razonamiento a menudo nos hará atender a una u otra de estas perspectivas, el énfasis del curso será sobre las cuestiones relacionadas con la metodología de la investigación. De allí el subtítulo de la cátedra. Para evitar posibles malentendidos, sin embargo, conviene entender el sentido original de la palabra “metodología”, la cual no se refiere a un estudio de las diversas técnicas diseñadas, utilizadas y modificadas por los investigadores científicos al hilo de sus preguntas, hipótesis y modelos. Se refiere antes bien a la reflexión lógica y epistemológica sobre el proceso entero de la investigación así como sobre la mejor manera de presentar los productos de ella. Es en ese sentido en que la metodología constituye la segunda parte, la parte aplicada, de la lógica tradicional, desde Aristóteles hasta Tarski. Con otras palabras, la metodología no es otra que la lógica misma de la investigación científica, la lógica en cuanto se aplica al diseño, examen y presentación de proyectos, avances y productos de investigación. Es desde esta perspectiva específica que el curso pretende introducir a la filosofía de la ciencia.

Concluyo este breve aviso con una aun más breve advertencia: si bien el curso está planeado en primer lugar hacia la investigación en ciencias sociales, se hará continuamente mención a las ciencias cognitivas y las ciencias del lenguaje, toda vez que cualquier separación entre estas áreas es arbitraria y poco fecunda.

5 comentarios:

  1. Patricia Heredia Chávez
    Departamento de Biología Molecular y Genómica
    CUCS
    pakht_hech@yahoo.com.mx

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  2. nO entiendO
    xD-...--..
    lO ke iiO kierO zaber
    ez komO hacian antes
    las cosas sin ayuda
    de la tecnoligia...

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  3. mariokevin_quinto@hotmail.com

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  4. Gracias estubo muy bueno , me ayudo mucho con la tarea c:

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